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V-Obsession
Tenemos lo que nos merecemos
Hace días, en una de mis últimas visitas a una conocida tienda de discos de la capital, llegué a la clara conclusión de que, cada vez más y con más motivo, tenemos lo que nos merecemos.

Esta tienda pertenece a uno de los dj's nacionales más influyentes en la época dorada del techno y trance de principios de los 90, cuya opinión siempre me ha merecido un gran respeto, poseedor a su vez de una de las mayores colecciones personales de vinilos de este país, por encima, en mi opinión, de la archiconocida del 'amigo' Nando Dixkontrol. Cuna Records consiguió hace algo más de un año que yo recuperase la esperanza, al encontrar en una tienda de mi ciudad gran variedad de reseñas de trance y progressive house, tanto actuales como re-ediciones casi imposibles, que ya son marca de la casa en la cueva particular de Master Bon Z.

Pasado un tiempo sin éxito, y tras cerca de 20 intentos por seguir comprando vinilos como los que me hicieron fiel a dicha tienda, ya opté por entablar conversación al respecto con el señor Bon, Master Bon. No voy a transcribir la charla mantenida, pero sus palabras a mis cuestiones fueron muy claras. Ya no trae ese tipo de música, porque sólo lo compraba yo. De mis anteriores compras siempre hay vinilos en mi maleta, y pocas son las sesiones en las que no meto alguna de las joyas allí adquiridas.

Bueno, voy a ir centrando un poco el tema...

Me parece bastante lamentable que una comunidad entera se pase la vida lloriqueando por lo penoso de una situación respecto a otros estilos, por el poco apoyo y empuje por parte de los medios y partes involucradas o por lo difícil que es encontrar tiendas de discos con la música deseada, y que luego sea esa misma comunidad la que no aprovecha las oportunidades que se brindan. Desde hace varios meses, la oportunidad que dejamos pasar y perdimos por completo se llama Cuna Records. Hace algo más de tiempo fueron Level, Atlas, Mad House... Y si, en lugar de tiendas de discos, mencionamos clubes o sesiones que desaparecen por la falta de público, el número de citas es igualmente triste.

Personalmente, estoy bastante cansado de leer en el foro de esta web la misma historia cada 2 meses, y luego pinchar una sesión de trance para 50 personas, habiendo cerca de 20.000 repartidas por las otras cuatro salas en el resto del Klubber's Day, o ver cómo se van cerrando sesiones y hasta tiendas de discos. Me parece que ya va siendo hora de llamar a las cosas por su nombre y reconocer que el fracaso del trance en este país es, hoy en día, principalmente por el borreguismo de sus habitantes. Creo que deberíamos ser los primeros en predicar con el ejemplo al pedir apoyo hacia esta cultura, si es que acaso es, como decimos, la nuestra. O, en caso contrario (que aquí nadie obliga a nada y no pasa nada por ello) abandonar ya esa cómoda e hipócrita postura del “sí pero no”.

Los comienzos nunca han sido fáciles, y todos los estilos en esta país han tenido que asentarse de la mano de alguien que luchó por ello, importando un sonido primero, buscando promotores después, y sudando mucho al final para mantener lo poco conseguido y hacerlo crecer. ¿O acaso ya hemos olvidado cómo era la escena House hace 10 años?

Muchos ni siquiera la conocieron, pero otros sí, y recordarán los pocos antros (porque no tenían otro nombre) en los que se podía escuchar. Esos pequeños clubs casi privados a los que íbamos cuando cerraba la zona de bares a las 03:00. Te sentías como en casa, con gente de tu estilo, escuchando música electrónica. Algunos no podíamos creer que eso fuera una realidad (poder escuchar electrónica de calidad sin estar rodeado de skins, o simplemente electrónica, sin pijos por todas partes).

¿¿De verdad creéis que el house acabó triunfando porque molestaba menos a los vecinos o gustaba más a los dueños de las salas??

Si alguien aún piensa que algo así pudo tener algo que ver, que se pregunte ahora por qué el techno también triunfó y el trance no. No nos engañemos. Escudados en la ya asumida teoría de que no iba a funcionar porque nadie lo apoya, hace mucho que no veo a nadie luchando de veras por elevar a ese mismo nivel el trance en este jodido país (lo siento, pero ya me lo van a permitir).

¿Pero qué se puede esperar de un lugar donde la descultura es la forma predominate de gobierno y educación? La supuesta democracia de la que 'gozamos' no es más que un engañabobos (casos tan llamativos como que la mayoría vote a unos pero luego se juntan otros tres para superar los votos y gobernar 'legalmente' son un hecho en este país, pero ya nos han acostumbrado a que no sea tan llamativo) y el sistema educativo, cambio tras cambio, apunta directo a una sociedad sin ideas propias y de fácil manipulación (intenta recordar lo que estudiabas con 12 años y pregunta a un niño de esa edad qué está estudiando ahora, verás que agradable sorpresa te llevas...).

Lamento que en esta ocasión mis palabras no arranquen ninguna sonrisa, pero seguir mirando hacia otro lado cuando llega el momento de analizar fríamente la crítica situación por la que pasa uno de mis estilos de música favoritos en mi tierra natal, es algo que ya empieza a oler.

Señores, la culpa es nuestra. Del que pincha trance en su casa y pachanga en el pub del barrio. Del que produce temas electro-house porque se venden más. Del que sigue a sus amigos al garito de moda en lugar de preocuparse por juntar a otros para ir donde realmente le apetece. Del que sólo habla de trance entre tranceros porque le da vergüenza lo que piensen los demás. O del que, aún leyendo esto (y por extensión, el resto de contenidos de esta web), seguirá sin compartir su opinión con nosotros.

Todo empieza siempre con una opinión compartida y llevada a cabo.

V-Obsession fue fundador del extinto club The Yowl, donde trajo a James Holden por primera vez a España. Actualmente es componente de la formación SIRIUS junto a J.Host.
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